Enseñanzas teosóficas

Los cuerpos del ser humano y los campos de energía (Enseñanzas Teosóficas 13)

El universo y nuestro sistema solar incluyen siete planos de materia o campos de energía que se compenetran (cada uno cuenta, a su vez, con siete subdivisiones de materia o frecuencia vibracional). Son estos, enunciados de más a menos sutilidad y frecuencia: divino, monádico, átmico, búddhico, mental, emocional y físico. Este último tiene dos subdivisiones principales: el “denso” y otro nivel más sutil llamado “etérico” o “doble corpóreo”. Igualmente, el plano mental (también llamado “manas” por derivación del sanscrito) presenta dos subdivisiones fundamentales: “inferior” y “superior”, que denominaremos “mental”, al mental o manas inferior, y “causal”, al superior.

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Enseñanzas teosóficas

La evolución por las etapas mineral, vegetal, animal y humana (Enseñanzas Teosóficas: 11)

Las etapas mineral, vegetal y animal y el “alma grupal”

  • Mineral: La Vida se hunde más y más en la materia antes de empezar a ascender de nuevo en el proceso de evolución. De hecho, antes de que la Vida alcance la etapa mineral, ha debido pasar por lo menos por tres etapas previas. No obstante, se suele considerar a la etapa mineral como el punto más bajo en el ciclo de involución y evolución. En nuestro horizonte mental, la Vida emerge definidamente en la etapa mineral, que ha sido exhaustivamente estudiada por la ciencia, al menos en lo concerniente a su manifestación en el plano físico.

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Enseñanzas teosóficas

La evolución, el propósito de la naturaleza y el proceso evolutivo (Enseñanzas Teosóficas: 10)

La evolución según la ciencia y el ocultismo

En la idea de la evolución, tal como lo explica la Ciencia, los cambios en las formas se atribuyen al esfuerzo de las distintas modalidades de vida para adaptarse a su ambiente. Sin embargo, para la Teosofía, la vida es un principio independiente que utiliza materia y fuerza para expresarse en el plano físico y las formas existen para que la vida que las anima pueda expresarse. Y cambian para atender a las demandas crecientes y diversas de esa vida que quiere expresarse más plenamente: la vida toma para sí forma tras forma y, gracias a los estímulos que recibe por medio de ellas, desarrolla y manifiesta gradualmente sus posibilidades latentes. Las formas mueren y desaparecen, pero la vida que funcionó por medio de ellas crece más y más.

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