Enseñanzas teosóficas

Aproximación a “La Joya del Discernimiento” (Enseñanazas Teosóficas: 9)

https://www.youtube.com/watch?v=CxiSOax6O4Q&feature=push-u-sub&attr_tag=WZzh33DFMHUtXcM1-6

Todo lo que no sea atma, es ilusión.

Ilusión hace referencia fundamentalmente a transitoriedad, impermanencia.

Lo real es la Unidad de la Vida. La vida, sea cuales sean sus manifestaciones, es lo real y permanente.

Esta percepción es un estado de consciencia y no se alcanza por las acciones, aunque estás puedan ayudar en el proceso.

Hay cuatro grandes cualidades (son las que recoge Krishnamurti en “A los pies del Maestro”) que impulsan ese estado de consciencia: discernimiento, amor, desapego y buena conducta.

La buena conducta incluye otras seis cualidades: concentración, desprendimiento o desapego de los objetos externos, ausencia de deseos, paciencia o tranquilidad, fe y meditación y absorción en uno mismo.

Hay dos grandes pilares del desarrollo espiritual: desapego y firme propósito o determinación de obtener la liberación y superar la condición de limitación. Con ambas, todas las cualidades producen grandes resultados. Sin ellas, poco resultado dan.

Hay que querer y no querer al mismo tiempo, es decir, no estar ansioso por el resultado de lo que quiere. La base está en hacerlo porque se sabe que es lo correcto, no para obtener algo para uno mismo.

Entre los instrumentos de emancipación, el supremo es la devoción. Esta es fundamental para percibir la unidad de la vida.

Nada temas. El miedo es una reacción del animal en nosotros. Lo que necesitamos es la conexión con lo divino en nosotros. Y el miedo nos traba.

Uno no puede curarse de una enfermedad mencionando el nombre del remedio. Hay que tomarlo. Hay que disciplinarse, meditar, etcétera. Y no hablar.

Si la verdad es suprema es desconocida, el estudio es inútil. Y cuando la verdad suprema es conocida, también. Se necesita desarrollar la intuición.

Desapego de la mente de los objetos transitorios y desarrollo de las cualidades. A partir de ahí, el estudio, con la siguiente reflexión y meditación sobre lo estudiado, sí es fundamental.

De las cualidades de las Gunas, que son las de la materia, “rajas”, ligada a la acción (rabia, codicia, lujuria, arrogancia, malicia, personalismo, celos, envidia…), es la causa del apego; “tamas”, asociada a la inactividad (ignorancia, pereza, ensoñamiento, ilusión, falta de juicio…), hace que uno vea equivocadamente, de manera errónea; y satva (pureza, percepción de atma en nosotros, suprema tranquilidad, contento, alegría, concentración de mente, ananda…) que es la puerta de la liberación cuando va unido a las cualidades antes citadas.

Pero hay algo eterno que está más allá de rajas, tamas y satva. Ese algo eterno es como el aire en el interior de una jarra: si la jarra se rompe, el aire sigue. La jarra son nuestros vehículos, que tienen cada uno su función, y tenemos la tarea de descubrir lo eterno en nosotros. Con la mente bajo control, percibe atma en ti y mantente tranquilo y en equilibrio con la percepción de aquello que no nace y no muere.

Cuando lo que oculta lo eterno es removido, lo eterno resplandece. La falsa convicción de que somos el cuerpo constituye la semilla del dolor.

Pero si manas, la mente, es quien nos aferra a la personalidad, manas es también quien nos puede soltar. Cuando manas de da cuenta de que el apego es la fuente de dolor, se separa de las falsas creencias. Con discernimiento y desprendimiento, tal como se expresa en los Sutras de Patañjali, percibimos que somos “aquello”, lo que no tiene nombre y es todas las cosas.

La aspiración que tenemos con relación a atma disminuye con los deseos. Pero los deseos pueden ser destruidos por nuestra constate devoción a atma. La noción del yo y las Gunas ocultan el tesoro que todos poseemos en nuestro interior.

Es a través de este estado de percepción como uno va logrando la felicidad búdica, Ananda.

¿Qué hacer con el karma? Vivir transciendo todos los objetos perceptibles, realizando la única verdad y controlando tus órganos externos e internos. Pasa por el karma manteniéndote en el contento y el karma se termina.

Cuando controles la percepción de los objetos externos se obtiene la tranquilidad de la mente. De esta nace la clara visión del Logos. Por esta se destruye la esclavitud de la existencia condicionada. El control externo es comienzo del camino hacia la liberación.

Nos volvemos en aquello que meditamos. Meditemos en la Unidad de la Vida.


 

La Joya del Discernimiento (Viveka Chudamani):

http://datelobueno.com/wp-content/uploads/2014/05/La-joya-del-Discernimiento.pdf

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